Ocho años juntos


clock_time2014-01-31 13:18:21 clock_timePedagogía en la clase


 

En diciembre del 2013 mis 28 niños terminaron su octavo año básico.  Fueron ocho años durante los cuales los acompañé, los vi crecer, les enseñé y ellos me enseñaron. Comenzaron en primero básico con seis años. Eran tan pequeños que cuando me abrazaban, sus bracitos rodeaban mi cintura, su carita quedaba en mi vientre y  los podía tomar en brazos cuando se sentían mal; jugábamos a correr o a la pinta y yo era la más veloz. Poco a poco fueron creciendo, no sólo en porte, sino en madurez, en sexto grado los niños comenzaron a estar de mi estatura, en séptimo habían varios más altos que yo y en octavo la mayoría del curso me pasaba en altura, ya eran ellos lo que me podían tomar en brazos a mí si es que quisieran y me tenían que esperar en los juegos de correr. Es tan hermoso poder haber vivido esta experiencia, son tantos los encuentros y aprendizajes que uno tiene, que es difícil ponerlo en palabras, pero hay algunas cosas que me gustaría compartir, para los maestros que recién están haciendo su primer ciclo o para los padres que recién tienen a su primer hijo.

La pedagogía Waldorf es maravillosa, cada año con todas las lecturas que uno como profesor tiene que hacer para prepararse le inyecta a uno energías y fuerzas para hacer de las clases una obra de arte. En una de las conferencias Steiner dice que el maestro educa más por lo que ES que por lo que sabe y yo siempre tuve esto en la consciencia tratando de trabajarme constantemente, y ahora lo veo tan claramente, hay una gran responsabilidad en los maestros de clase, cada palabra, cada mirada, cada gesto, cada actitud llega a los niños y se impregna en ellos sin necesidad de decirles nada. Ellos aprenden la honestidad, la responsabilidad, la fuerza para enfrentar lo que venga, el entusiasmo, a reconocer los propios errores, y muchas otras cosas  sin necesidad de dar enseñanzas moralistas al respecto, esto sólo se aprende día a día a través del ejemplo. Hay que conocer muy bien las etapas del desarrollo del niño durante estos ocho años y tener una gran plasticidad, porque no se puede ser igual con un niño de siete años que con uno de catorce, aunque sea obvio me parece importante ponerlo. Como una mirada general sabemos que entre los 9 y los 10 años el niño comienza un momento muy importante en su desarrollo, su individualidad empieza a mostrarse con mayor fuerza,  durante el cuarto básico sabemos que los niños empiezan un momento difícil que hay que saber llevar, pero no sólo los niños pasan por ese momento, los padres también, se ponen temerosos, y dudan un poco si es esta pedagogía la adecuada para sus hijos, muchas veces es en ese momento cuando empiezan a querer ver más resultados académicos.  Los niños tratan de llevar la contra e imponer sus propias ideas. Una de las cosas que más me sirvió en aquel momento, (además de leer mucho y tener claro cual era el momento por que estaban pasando), fue tener un buen sentido del humor, y tener presente que sus enojos no eran algo personal contra mí, sino que era su forma de manifestarse frente al mundo.  Al mismo tiempo es muy importante escucharlos, que se sientan comprendidos y entendidos, el interés constante por todo lo que les pasa a cada uno de ellos es fundamental en todo momento.

En  quinto básico vuelve la armonía, la simpatía y las ganas de trabajar sin preguntar, sin alegar , sin llevar la contra, pero en sexto básico empiezan a ocurrir cambios tan importantes en ellos, que si uno no está preparado, puede ser como una gran avalancha, yo diría que es uno de los años más difíciles de manejar como profesor de básica. Mis colegas me decían en quinto, preparate que en sexto vas a tener que hacer un cambio radical y yo no entendía muy bien a que se referían, los niños en sexto llegan con una gran fuerza, las niñas se empiezan a enamorar a conversar mucho y a estar en las nubes, de repente se sienten grandes y quieren hacer todo lo que las adolescentes hacen, vestirse como ellas, hablar como ellas y obviamente la autoridad o las clases pierden importancia, la vida social toma muchísima fuerza.  Los niños comienzan a luchar contra la gravedad porque sus cuerpos crecen de un día para otro y sus movimiento se hacen muy pesados, comienzan a hacer muchos juegos de contacto físico, como lucha en juego o estar unos encima de otros, ellos le llaman montoncito, también comienzan a reírse de cosas absurdas y obviamente los estudios y aprender no son su mayor prioridad, alegan, discuten, se lamentan y argumentan frente a uno con todas sus fuerzas. Aquí, al igual que en cuarto básico, tener un buen sentido del humor, conocer los procesos por los que están pasando y saber que no es nada personal es fundamental, pero lo más importante de todo es el VÍNCULO. Si antes los chicos aceptaban la autoridad como tal de donde viniera, ahora para ellos poder aceptar cualquier tipo de autoridad tienen que tener una relación con ella, tienen que encontrarse con el alma de ese ser y sentirse escuchados e importantes para esta persona. Y hay que generar muchos espacios de encuentro, de conversaciones, no sólo grupales, sino individuales, encontrarse de alma a alma es fundamental en este proceso educativo. En séptimo y octavo los chicos vuelven a un equilibrio, pero el vínculo se tiene que mantener por encima de todas las cosas. Espero en un siguiente post, poder hablar del VINCULO mas detalladamente, porque creo que esto es algo que los maestros y padres muchas veces no saben o no le dan la gran importancia que tiene en la educación.